EL ARTE DE VOTAR
Es difícil votar. Hay que saber por qué, para qué, con quién, contra quién; con arreglo a la clase en que se está, si se sabe cual es: quiero decir, si se tiene espíritu de clase y no se si cree uno propietario porque esta endeudado con bancos, patronos, sociedades de crédito y familiares, si pueden; por las ideas, si tienen, y si no se tienen habrá que buscarlas. Temo que hay personas que están tratando de coordinar todas estas tensiones, y al final no saben claramente en que candidato han de depositarlas; ni siquiera en que consiste abstenerse. El abstencionista no es una persona en blanco, un cebro vacío: es alguien que no quiere prestarse a ser un comparsa de unas situaciones ficticias que en España comienzan con la transición misma y sus textos constitucionales, y las ordenes y decretos con los que se ampliaron y definieron constituciones y estatutos
Eduardo HaroTecglen
