De cómo CCOO y UGT se han cargado la última huelga estatal de Telemarketing 
y de como les hemos dejado que lo hagan.


Una huelga casi siempre es consecuencia de una reivindicación reformista de 
los trabajadores, tengan estos mayor o menor razón, comúnmente dirigida a 
mejorar las condiciones salariales. Por supuesto las condiciones de trabajo 
pueden ser mejores o peores y en el sector del Telemarketing, mano de obra 
barata y mayormente eventual, la cosa esta bastante cruda.

Los trabajadores del telemarketing, con contratos eventuales, obras y 
servicios que nadie sabe cuando acaban, salarios mínimos y tiempos 
parciales, no se encuentran en una situación como para ser optimistas. Es la 
estabilidad cero, que si te despiden, que si te contratan, que si te vuelven 
a despedir, acumulando contratos como el que colecciona cromos. Que te 
puedan decir de un día para otro que te has quedado en paro o que estés 
contratado para un servicio que no sabes cuando acaba no es algo como para 
estar muy tranquilo. Quien sabe si podrás pagar el alquiler el mes que 
viene. El Art. 17 del convenio del Telemarketing establece en la practica el 
despido libre en el sector dado que permite a la patronal rescindir los 
contratos si acusa un descenso de llamadas, lo cual quiere decir, 
prácticamente cuando les de la gana. 

Así que los tres sindicatos metidos en el ajo, COO, UGT y CGT, comienzan una 
campaña para firmar el tercer convenio del sector, el último data del 2001, 
con mejoras salariales y en las condiciones de trabajo, CCOO y UGT ni se 
acuerdan del Art. 17.

Así que convocamos unos cuantos paros en junio y un día completo de huelga 
¡Ala! Para que vean que vamos en serio. Paros y huelga hay quien los sigue y 
hay quien no, el seguimiento es mediocre, hay quien va a su rollo y lo único 
que quiere es cobrar a fin de mes, hay quien cree que hacer huelga no sirve 
para nada y, en empresas donde esta entrando y saliendo gente continuamente, 
hay quien ni se entera de que hay una huelga convocada. Poca gente en los 
piquetes, la gente aprovecha para levantarse tarde, algo natural viendo como 
se hacen las cosas. A los delegados sindicales la mayoría de la gente ni les 
ve el pelo, nadie ha consultado a los trabajadores por lo que hay que 
negociar, ni por las medidas que haya que tomar. Ni las secciones sindicales 
de los tajos se enteran, todo se supedita a la negociación a nivel estatal, 
y nadie sabe muy bien quien organiza el asunto.

Pues bien, pasa junio y la patronal hace como si no pasara nada. Siguiente 
round en Diciembre, entre junio y diciembre nadie se acuerda del convenio. 
Se convocan tres jornadas de huelga, campaña de navidad, punto álgido de las 
llamadas. Dos días antes de la huelga le preguntas a los delegados 
sindicales y nadie sabe nada. Llega el día de la huelga y en Sevilla, no es 
que no se haga manifestación, es que no se hace ni un miserable piquete 
informativo. Para el segundo día de huelga se convoca un poco mejor, habrá 
una manifestación y piquetes informativos. 

El día antes de la huelga una delegada de comisiones va pegando saltos de 
sala en sala diciendo que se esta firmando un convenio maravilloso y que ya 
no hay motivos para hacer una huelga. Luego nos enteramos que están firmando 
un preacuerdo muy por debajo de lo que se pretendía en principio. Un pequeño 
porcentaje mas de subrogación, reducción de una hora de la jornada laboral 
por lactancia y una subida salarial de un 1.25 %, una bajada de pantalones 
vamos. UGT y CCOO desconvocan, CGT mantiene la convocatoria de huelga. Al 
final del día resulta que la patronal rechaza la miserable oferta que habían 
hecho CCOO y UGT, y ambos sindicatos, con el culo al aire, tiene que volverá 
convocar. Demasiado tarde, la huelga es un desastre y a la manifestación van 
los delegados y algún despistado.

Los sindicatos implicados desconvocan todos los días de huelga para 
Diciembre y Enero. CGT no desconvoca, mantiene un paro con asamblea de dos 
horas para el último día de huelga de Diciembre y convoca otro para Enero, 
con un seguimiento escaso.

Así las cosas nos enteramos que el acuerdo que iban a firmar CCOO y UGT, y 
que siguen intentándole sacar a la patronal, les otorgaba a estos sindicatos 
14 liberados por valor de 27 millones de pesetas anuales. Así las cosas los 
trabajadores cada vez mas desmotivada entre convocatorias, desconvocatorias 
y negociaciones secretas, de las que no se informa, ni a los otros 
sindicatos, ni a los delegados, ni a los afiliados y ni mucho menos al resto 
de trabajadores. Si la huelga la hubiera planeado la patronal no lo habría 
hecho mejor. Ala, a firmar pactos, a cambiar algunas cosas para que no 
cambie nada.

Si no se implica a los trabajadores en la lucha no se consigue nada, pero es 
que ni siquiera se les intenta implicar. Si se pretende hacer una huelga en 
serio hay que hacer más asambleas, que los trabajadores decidan y se 
impliquen, más piquetes y menos negociaciones a espaldas de los currantes. 
Si no lo que tenemos es un grupo de burócratas sindicales negociando en base 
a sus propios intereses. 

www.lahaine.org